HISTORIA
Los orígenes inmediatos de Puebla de Soto datan de 1440, cuando es concedida por el Rey Juan II de Castilla, mediante Carta Puebla, al noble de origen portugués, Alonso Fernández de Cascales, jurista y miembro del Consejo Real.

Pero, Puebla de Soto, fue también la antigua Santarén, de origen mozárabe y cuya antigüedad se remontaba al siglo IX, según la cronología aportada por Robert Polklington, quién señala, además, que existía una ermita cristiana dedicada a Santa Irene.
Santarén era una de las más ricas zonas de la Huerta de Murcia. No en vano, de aquí parten numerosas acequias que aún hoy conservan su denominación musulmana: Alquibla (mayor), Benialé, Benabia, Dava, Menjalacao (cequeta) y Santarén; de ahí que desde la Alta Edad Media esté poblada por más de 200 personas, en su mayoría agricultores musulmanes, aunque  no faltan los pobladores de origen judío, catalán, italiano, castellano, etc.
Edad Media
Tras la conquista definitiva de Murcia, por Jaime I de Aragón en 1266, nobles catalanes y castellanos ocupan la futura Puebla de Soto.
Así, Jacobo  de las leyes, consejero de Alfonso X El Sabio, puebla los figuerales en zonas como Benialé, Arnaldón de Molins, la huerta de la Dava..... Otros pobladores serán los Bona Junta (italianos), Guillén de Narbona, Berenguer de Moncada, Joan Joanes (Torre de los Juaneos) y la familia Puxmarín.
La localidad, junto con Fortuna, fue cedida temporalmente por  el rey Fernando IV a los Santiaguistas el 14 de diciembre de 1307, revertiendo más tarde sobre la ciudad de Murcia, con las atribuciones de jurisdicción alta y baja, mero y mixto imperio, hasta su donación definitiva a Alonso Fernández de Cascales, fundador del señorío de la Puebla en las condiciones descritas.

Catastro de Ensenada
En la segunda mitad del siglo XVI, la población experimentó una acentuada crisis motivada por la conjunción de hambrunas y epidemias, de la que no se recuperaría plenamente hasta el siglo XVIII, cuando Puebla de Soto experimentaría  un crecimiento sin precedentes, sostenido sobre la seda. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada la localidad alcanza en 1768 las 746 personas.

Siglos XIX y XX
En 1821 nace el Ayuntamiento Constitucional de La Raya y Puebla de Soto, que tendrá una duración efímera. Al tiempo, conforme avance la centuria, proliferan los pequeños establecimientos manufactureros, normalmente relacionados con la agricultura hortofrutícola, lo que anticipará el afianzamiento industrial del siglo XX con el auge de la conserva de vegetales.

En la actualidad, Puebla de Soto se adentra en el siglo XXI constituyendo una población dinámica de economía diversificada y demografía creciente, en la que se puede disfrutar del añejo encanto de la huerta, sin renunciar a unos óptimos servicios.

De los textos de Juan José Franco Manzano, Cronista oficial de Puebla de Soto